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Paz con Dios

Mateo #31: Pureza Sexual

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Matthew #31: Sexual Purity

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Enfocados en cumplir la Gran Comisión

Perdemos el enfoque

Los que somos líderes en la iglesia corremos un gran riesgo; es un peligro constante que puede quitar el propósito y poder de nuestro ministerio.

El riesgo es de enfocarnos en muchas cosas importantes, y perder el enfoque de lo que debe ser lo principal en todo ministerio de la iglesia. Cuando esto ocurre, terminamos gastando mucho tiempo y energía en “ministerio”, pero no cumplimos con lo principal que Jesús desea de nosotros.

Nos desviamos inocentemente. En el ministerio, tenemos que enfocarnos en muchas cosas. Hay actividades, programas, reuniones, trabajos, problemas, edificios, finanzas — y todos exigen nuestra atención —. De hecho, muchos son buenos, importantes y necesarios.

El problema surge cuando todas estas actividades del ministerio llegan a ser nuestro enfoque principal. Sin darnos cuenta, perdemos lo que verdaderamente debe estar al centro de nuestro enfoque.

Cumplir la Gran Comisión tiene que ser nuestro enfoque principal

Jesús dio una tarea a sus seguidores, y como líderes en su Iglesia, debemos enfocarnos principalmente en cumplir esta tarea. Antes de su ascensión a la diestra de Dios el Padre en los cielos, Jesus dio el siguiente orden a sus seguidores:

Mateo 28:18-20 18 Acercándose Jesús, les dijo: “Toda autoridad Me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 “Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”

Jesús nos manda a hacer otros seguidores. Esto se llama discipular. Incluye guiar a personas lejos de Dios a conocer a Jesús y a aprender a seguirle; incluye guiarlas a tomar su propia decisión de seguir a Jesús por arrepentirse y bautizarse; y también incluye seguir guiándolas después de tomar esta decisión para que aprendan a imitar más y más a Jesús.

Este trabajo del discipulado — de hacer seguidores de Jesús — se hace al nivel personal, con individuos. Otras actividades y tareas logísticas apoyan a este trabajo, y muchas veces son necesarias para cumplirlo. Pero el trabajo principal de cada seguidor de Jesús (incluyendo los líderes de la iglesia) es ayudar a una persona más a seguir a Cristo.

En medio de todas las demandas de la vida y del ministerio, esto es nuestra tarea principal, y por lo tanto, debe ser nuestro enfoque principal.

Enfoquémonos en cumplir la Gran Comisión

Como líderes en la iglesia, tenemos que enfocarnos en hacer seguidores que hacen otros seguidores. Siempre tenemos que estar invirtiendo nuestra vida en (por lo menos) una persona que todavía está de afuera de la fe y una de adentro.

  • ¿Quiénes son los tuyos?
  • ¿En quiénes estás invirtiendo individualmente?
    • ¿Quién es tu persona de afuera?
    • Y ¿tu persona de adentro?

También, por ser líderes, nuestra responsabilidad es enfocar a los demás en esta tarea. Tenemos que guiar a nuestra gente a enfocarse en guiar a otras personas. Esta es la primera tarea en el ministerio, antes de hacer cosas en la iglesia. Por lo tanto, siempre debemos preguntar a las personas que guiamos:

  • ¿En quiénes estás invirtiendo tu tiempo?
    • ¿Quién es tu persona de afuera que estás alcanzando?
    • Y ¿tu persona de adentro que estás ayudando a madurar?

¡Que seamos líderes fieles al trabajo que nos dio nuestro Señor! ¡Que estemos intensamente enfocados en cumplir la Gran Comisión!

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Mateo #30: Cómo tratar a la gente que nos cae mal

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Matthew #30: How to Treat People

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La Base #7: Nueva identidad

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(para el manuscrito de este mensaje, recomiendo a que veas el capítulo #7 del libro La Base)

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Foundations #7: New Identity

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(for this message’s manuscript, let me recommend chapter #7 of the book Foundations)

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Matar el ídolo de los números

Ponemos los números en el lugar de Dios

En el ministerio, basamos todo en los números, en la cantidad de personas que asisten a nuestros servicios y reuniones; en la cantidad de miembros que tiene nuestra iglesia; en la cantidad de grupos células tenemos, y en cuántas personas llegan a cada uno. No importa si eres líder de una iglesia, una clase dominical, o un estudio en tu hogar, nos importa mucho cuántas personas participan.

Por un lado, sí tenemos que desear que más personas escuchen y sigan a Jesús. Queremos que el Reino de Dios venga a la vida de más y más personas.

Pero por el otro lado, dependemos mucho de los números. Cuando no hay, cuando los números son más bajos de lo que esperamos, dudamos de nuestra llamada y del ministerio, sentimos pena que otros se den cuenta, se nos bajan los ánimos, sentimos tristeza y a veces hasta caemos en la depresión. Y cuando aumentan los números, estamos felices, tenemos confianza, creemos que nuestro ministerio tiene éxito y fácilmente sentimos orgullo.

Basamos nuestro ministerio en los números

Cuando pensamos en empezar algo nuevo — un nuevo estudio, iglesia o ministerio —, calculamos si podemos por los números. También, basamos la decisión de seguir con ministerios que ya hemos empezado, en los números. Si hay suficientes personas, decidimos que sí debemos; y si no, entonces lo dejamos.

Es más, medimos el éxito del ministerio por los números: si hay números, está funcionando; si no hay, no está funcionando.

Los números son una vanidad

Depender de los números en nuestro ministerio es una vanidad. No tiene sentido depender de ellos.

Son una vanidad porque la gente viene y gente se va. Predicas el Evangelio, y a veces las personas huyen; otras veces, las personas son atraídas a este mismo mensaje.

Son una vanidad porque puedes trabajar duro en tu ministerio, y llegan pocos; también, puedes trabajar duro y llegan muchos.

Son una vanidad porque Dios es soberano — no los números —. Él controla cuántos vienen y cuánto crece la obra.

1 Corintios 3:6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.

Depender de los números es idolatría

Quizás la idolatría más común entre los líderes en la iglesia es la idolatría de los números.

La idolatría de los números es confiar en números por poder. Es depender de números por nuestra paz, felicidad y satisfacción. Es obedecer a los números — por tomar decisiones basadas en números —.

Todos son síntomas de poner a los números en el lugar de Dios — de adorarlos —.

¿Has visto esta idolatría en tu vida?

Servimos a Dios, no a números

Tenemos que quitar de nuestro corazón el ídolo de los números. Lo aprendemos a hacer por ver la historia del juez Gedeón y su preparación para la batalla con los madianitas.

Dios lo envió a librar a Israel de sus opresores, y le acompañó un ejército de treintidós mil soldados. Antes de dejarlos ir a la batalla, Dios redujo este número a tan sólo trescientos. Lo hizo porque Él quería la gloria por la victoria que les iba a dar.

Jueces 7:2 Y el SEÑOR dijo a Gedeón: “El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: ‘Mi propia fortaleza me ha librado.’

En esta historia, aprendemos que los números no importan. Lo que importa es obedecer a Dios. Él hará la obra que desea hacer, con muchos o con pocos.

¿Qué realmente es el ministerio? Es seguir a Cristo y trabajar con Dios. Es escuchar a Dios, es recibir tareas de Él, y es hacer lo que Él dice. Nada de esto depende de los números.

Entonces, nosotros debemos:

Confiar en Dios, no en los números

Confiamos en Dios y no en los números por:

  • Obedecer a Dios, no a los números. No tomamos decisiones basadas en números, sino sólo en si Dios nos ha mandado a hacer algo o no. Cumplimos con las tareas que Dios nos da igual si vienen muchos o pocos.
  • Creer que somos completos en Cristo, por la cruz, en el Evangelio. Nuestro valor se basa en que somos los hijos de Dios, nuestro Padre nos ama y aprueba de nosotros. No basamos nuestro valor en cuántas personas son parte de nuestro ministerio.
  • Medir nuestro éxito en el ministerio por nuestra obediencia a Dios, no por la cantidad de personas que son afectadas por nuestro ministerio.
  • Depender de la provisión de Dios para poder cumplir con las tareas que nos da. Sus grandes obras en la Biblia han sido con pocos, no con muchos. Él nos equipará, capacitará y proveerá todo lo que necesitamos.

Así cuando confiamos en Dios y no en los números, Él recibe gloria a través de nuestro ministerio. En todo, por ser Él que provee, por nuestra obediencia a sus órdenes y por nuestra satisfacción puesta en Él, Dios recibe la gloria del trabajo que hacemos junto con Él.

¿Qué necesitas hacer para matar el ídolo de los números en tu corazón?

Que seamos líderes que escuchen a Dios por su Palabra y su Espíritu, que obedezcamos todo lo que Él nos diga, y que no dependamos de ni midamos nuestro éxito por los números.

Ser Madre Espiritual

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Being a Spiritual Mother

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