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Paz con Dios

Matar el ídolo de los números

Ponemos los números en el lugar de Dios

En el ministerio, basamos todo en los números, en la cantidad de personas que asisten a nuestros servicios y reuniones; en la cantidad de miembros que tiene nuestra iglesia; en la cantidad de grupos células tenemos, y en cuántas personas llegan a cada uno. No importa si eres líder de una iglesia, una clase dominical, o un estudio en tu hogar, nos importa mucho cuántas personas participan.

Por un lado, sí tenemos que desear que más personas escuchen y sigan a Jesús. Queremos que el Reino de Dios venga a la vida de más y más personas.

Pero por el otro lado, dependemos mucho de los números. Cuando no hay, cuando los números son más bajos de lo que esperamos, dudamos de nuestra llamada y del ministerio, sentimos pena que otros se den cuenta, se nos bajan los ánimos, sentimos tristeza y a veces hasta caemos en la depresión. Y cuando aumentan los números, estamos felices, tenemos confianza, creemos que nuestro ministerio tiene éxito y fácilmente sentimos orgullo.

Basamos nuestro ministerio en los números

Cuando pensamos en empezar algo nuevo — un nuevo estudio, iglesia o ministerio —, calculamos si podemos por los números. También, basamos la decisión de seguir con ministerios que ya hemos empezado, en los números. Si hay suficientes personas, decidimos que sí debemos; y si no, entonces lo dejamos.

Es más, medimos el éxito del ministerio por los números: si hay números, está funcionando; si no hay, no está funcionando.

Los números son una vanidad

Depender de los números en nuestro ministerio es una vanidad. No tiene sentido depender de ellos.

Son una vanidad porque la gente viene y gente se va. Predicas el Evangelio, y a veces las personas huyen; otras veces, las personas son atraídas a este mismo mensaje.

Son una vanidad porque puedes trabajar duro en tu ministerio, y llegan pocos; también, puedes trabajar duro y llegan muchos.

Son una vanidad porque Dios es soberano — no los números —. Él controla cuántos vienen y cuánto crece la obra.

1 Corintios 3:6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.

Depender de los números es idolatría

Quizás la idolatría más común entre los líderes en la iglesia es la idolatría de los números.

La idolatría de los números es confiar en números por poder. Es depender de números por nuestra paz, felicidad y satisfacción. Es obedecer a los números — por tomar decisiones basadas en números —.

Todos son síntomas de poner a los números en el lugar de Dios — de adorarlos —.

¿Has visto esta idolatría en tu vida?

Servimos a Dios, no a números

Tenemos que quitar de nuestro corazón el ídolo de los números. Lo aprendemos a hacer por ver la historia del juez Gedeón y su preparación para la batalla con los madianitas.

Dios lo envió a librar a Israel de sus opresores, y le acompañó un ejército de treintidós mil soldados. Antes de dejarlos ir a la batalla, Dios redujo este número a tan sólo trescientos. Lo hizo porque Él quería la gloria por la victoria que les iba a dar.

Jueces 7:2 Y el SEÑOR dijo a Gedeón: “El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso, y diga: ‘Mi propia fortaleza me ha librado.’

En esta historia, aprendemos que los números no importan. Lo que importa es obedecer a Dios. Él hará la obra que desea hacer, con muchos o con pocos.

¿Qué realmente es el ministerio? Es seguir a Cristo y trabajar con Dios. Es escuchar a Dios, es recibir tareas de Él, y es hacer lo que Él dice. Nada de esto depende de los números.

Entonces, nosotros debemos:

Confiar en Dios, no en los números

Confiamos en Dios y no en los números por:

  • Obedecer a Dios, no a los números. No tomamos decisiones basadas en números, sino sólo en si Dios nos ha mandado a hacer algo o no. Cumplimos con las tareas que Dios nos da igual si vienen muchos o pocos.
  • Creer que somos completos en Cristo, por la cruz, en el Evangelio. Nuestro valor se basa en que somos los hijos de Dios, nuestro Padre nos ama y aprueba de nosotros. No basamos nuestro valor en cuántas personas son parte de nuestro ministerio.
  • Medir nuestro éxito en el ministerio por nuestra obediencia a Dios, no por la cantidad de personas que son afectadas por nuestro ministerio.
  • Depender de la provisión de Dios para poder cumplir con las tareas que nos da. Sus grandes obras en la Biblia han sido con pocos, no con muchos. Él nos equipará, capacitará y proveerá todo lo que necesitamos.

Así cuando confiamos en Dios y no en los números, Él recibe gloria a través de nuestro ministerio. En todo, por ser Él que provee, por nuestra obediencia a sus órdenes y por nuestra satisfacción puesta en Él, Dios recibe la gloria del trabajo que hacemos junto con Él.

¿Qué necesitas hacer para matar el ídolo de los números en tu corazón?

Que seamos líderes que escuchen a Dios por su Palabra y su Espíritu, que obedezcamos todo lo que Él nos diga, y que no dependamos de ni midamos nuestro éxito por los números.

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4 comentarios… add one

Dejar un comentario

  • Karina Mendez May 15, 2015, 11:03 am

    Excelente manera de explicarlo Felipe.

    Wow y siiiii muchas vecesla tendencia en enfocamos en números, creo que en todo en la vida nos gusta aprobación de los demas, bodas, cumpleaños, aniversarios y en la vida espiritual es lo mísmo, se me olvida facilmente que el dador y el quitador! Gracias por enfocarnos en no ver números y trabajar sin esperar recompensa numeral, Dios te damos las gracias por tu fidelidad y por ser tu el controlador de todo. Amen!

    Bendiciones…Karina

    Responder
    • Felipe Canarsky May 15, 2015, 4:38 pm

      Gracias Karina — es muy cierto lo que dices. ¡Que trabajemos sólo para la gloria de Dios! Que Dios te bendiga — Felipe

      Responder
  • Dario H. Londoño May 14, 2015, 4:38 pm

    Pastor Felipe:
    Me sorprendio con esa predica y como dice en eclesiastes vanidad de vanidades la mayoría de ministerios en la actualidad esta es la manera de medir las cosas y pierden de vista la verdadera esencia que es la de servir a Dios incondicionalmente, recordemos que el dinero y las personas son para los cristianos una añadidura. Dios mira es el corazón de los hombres y sus obras como un fruto de la fe puesta en Dios Padre. Gracias y bendiciones por ese aporte tan llegado a tiempo para esta época, donde estamos algunos perdiendo el norte que es hablar de Cristo Céntrico. Amen y Amen.

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    • Felipe Canarsky May 14, 2015, 4:44 pm

      Hola Dario,

      Muchísimas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo: ¡lo más importante es mantenernos centrados en Jesús, la cruz y el Evangelio! Todo lo demás es fruto de la obra de Dios. Nuestra responsabilidad es obedecer a Dios y dejar los resultados a Él.

      Que Dios te guarde y cuide.

      Felipe

      Responder