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Paz con Dios

La Conexión con Dios

Hablamos de orar más que oramos

Para nosotros los líderes en la iglesia, es fácil caer en el hábito de no practicar la oración personal, en privado. Tenemos muchas demandas y poco tiempo. Siempre estamos haciendo tareas del ministerio. A cada rato, oramos en público, en los estudios y eventos. Y poco a poco, pasamos menos tiempo en privado, orando al Señor.

De hecho, a veces oramos en público más que en privado; hablamos a otros de la oración más de lo que actualmente oramos personalmente. De esta situación debemos preocuparnos, porque:

La oración es nuestra conexión directa a Dios

Cuando oramos, hablamos con Dios. El Creador del universo, nuestro Padre, nos escucha cuando le hablamos. Es increíble este nivel de aceso al Rey soberano de todo. Por lo tanto, más que practicamos la oración en nuestra vida privada, más que aprovechamos de esta conexión con Dios. De la misma manera, cuando la descuidamos, nos desconectamos de Dios.

Como líderes, oramos tanto en público que veces caemos en una rutina y repetimos las mismas oraciones vez tras vez, y olvidamos de lo que realmente es orar. Orar es hablar con Dios. Es expresar nuestras emociones y deseos. Es confesar la realidad del evangelio. Es nombrar los atributos de Dios. Es pedir que Dios obre en nuestra vida y la vida de otras personas.

Santiago 5 16 Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. 17 Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.

Encontramos el poder de Dios cuando oramos. Claro que no la podemos usar para torcerle el brazo y forzarle a hacer nuestra voluntad (el modelo de la oración que Jesús enseñó nos en Mateo 6:9-13 demuestra cómo orar de acuerdo a la voluntad de Dios). No obstante, Dios en su soberanía ha ordenado que sus hijos pedirán, y Él actuará en respuesta a sus oraciones.

Por lo tanto, orar — hablar con Dios — es una gran parte de nuestro trabajo como líderes en la iglesia. Fíjate en lo que dicen los líderes de la iglesia principiante en Jerusalen:

Hechos 6 4 “Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra.” 

Ellos trabajaban en proclamar la Palabra, y también en la oración. Ellos consideraban que orar era su gran responsabilidad como líderes. Si nosotros seremos fieles en nuestro liderazgo, entonces:

Tenemos que dedicarnos a la oración

Tenemos que aceptar que nuestro liderazgo depende de nuestra oración personal, que nuestro deber es arrodillarnos diariamente delante de Dios en alabanza e intercesión. Entonces, siempre debemos orar por otros; debemos pedir por su fe, su salvación y su maduración espiritual; debemos orar para poder y guíar en el ministerio; debemos orar por nosotros mismos. Debemos dedicarnos a trabajar en la oración.

En este trabajo, el apóstol Pablo nos sirve de ejemplo. En muchas de sus cartas a las diferentes iglesias, Él menciona como ora por ellos.

Colosenses 1 3 Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por ustedes, 9 Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, 

Pablo intercedía constantemente por muchísimas diferentes personas — algunas de las cuales ni había conocido en persona —. ¡Qué gran ejemplo! Al comparar nuestro ministerio personal de oración a la suya, puede parecer muy anorexico y débil. Pero no debemos sentir condenación ni culpa, sino inspiración. Debemos aspirar a orar más y más por muchas personas.

El reto para nosotros como líderes es de cultivar la disciplina de orar regularmente todos los días. Hay diferentes métodos que podemos usar para desarrollar este hábito, entre ellos:

  • Orar con una lista de diferentes personas y peticiones
  • Orar en momentos específicos y apartados
  • Orar espontáneamente durante el día
  • Orar mientras hacemos otras cosas

Lo importante no es tanto el método que usamos, sino que siempre crezcamos en la oración. Por lo tanto, pensemos en esta pregunta: ¿Qué necesito hacer para dedicarme más al trabajo de la oración?

¡Seamos líderes que trabajen árduamente en la intercesión!

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4 comentarios… add one

Dejar un comentario

  • isai July 4, 2015, 12:21 pm

    Dios les bendiga en esta trascendente labor para el reino de los cielos enseñando capacitando a la iglesia de Jesucristo

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    • Felipe Canarsky July 6, 2015, 9:41 pm

      Muchas gracias Isai — Muy agradecido por su comentario de ánimo. Que Dios le bendiga.

      Responder
  • Karina Mendez June 8, 2015, 9:45 pm

    Gracias por el ánimo a orar! En la Comunidad nuestra hemos experimentados y palpado los milagros y respuestas a las peticiones. Muy agradecidos con Dios por su fidelidad y a seguir en esa conección directa con El.

    Bendidiones Felipe y familia.

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    • Felipe Canarsky June 9, 2015, 9:46 am

      ¡Amén! Es muy cierto tu comentario. La oración verdaderamente nos conecta con nuestro Padre. ¡Que Dios te bendiga!

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