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Cuidar la Enseñanza

Una instrucción muy importante, parte II

Hoy examinamos la segunda parte de una instrucción muy importante para líderes que el apóstol Pablo le dio a Timoteo. Dice que debemos cuidar cómo vivimos y qué enseñamos.

1 Timoteo 4 16 Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.

Pablo enfatiza la importancia de esta instrucción por decir que obedecerla nos lleva a la salvación, y nos hace guiar a otros a la salvación. ¡Es una instrucción sumamente importante!

Cuidamos nuestra enseñanza

En el último artículo, vimos la necesidad de cuidar nuestra forma de vivir — nuestro testimonio —. La segunda parte de esta instrucción nos dice que: debemos de tener cuidado de lo que enseñamos. En otras traducciones dice “doctrina”. Pablo está diciendo que debemos vigilar lo que creemos y lo que enseñamos.

Esto es importante para todo Cristiano, pero especialmente para los que somos líderes, porque líderes enseñan. La doctrina y la enseñanza son esenciales en el liderazgo. Por medio de ellas guiamos bien o mal a los demás. Guiamos a otros a creer el error y vivir en el error, o les guiamos a creer la verdad y vivir según la verdad.

Entonces, tenemos que cuidar lo que creemos y lo que enseñamos.

Vigilar nuestra doctrina

¿Cómo cuidamos lo que creemos y enseñamos?

Principalmente por leer la Biblia. Nosotros los líderes debemos ser grandes lectores de la Biblia. Debemos leerla todos los días. Debemos evitar la tentación de ocuparnos en otros libros, e ignorar la palabra de Dios. Sí podemos y debemos leer otros libros, pero debemos leer la Biblia más que cualquier otro libro. La palabra de Dios es viva y poderosa (Hebreos 4:12-13), debemos leerla siempre. Una dieta regular de la palabra de Dios nos llenará de su palabra, la cual saldrá en nuestra enseñanza. También, inundarnos con la palabra de Dios nos protege por hacernos reconocer el error.

También vigilamos nuestra doctrina por siempre analizar todo: todo lo que creemos, lo que pensamos y lo que escuchamos de otros. Siempre debemos rechazar lo malo y retener lo bueno. Así nos cuidamos de empezar a creer el error sin darnos cuenta.

Y por último, cuidamos nuestra enseñanza por enseñar de la Biblia. Las ideas grandes y aplicaciones de nuestros mensajes deben venir del texto. El enfoque de nuestros sermones no debe ser nuestras historias y opiniones, sino la palabra. El contenido y bosquejo de nuestros mensajes debe ser una explicación del texto, no nuestras buenas ideas.

Recordemos la promesa que Pablo da junto con esta instrucción:

…haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.

Cuando cuidamos nuestra enseñanza — lo que creemos y enseñamos a otros —, entonces nosotros mismos creeremos más y más de la verdad, y guiaremos a otros a la vida que hay en Jesús.

¡Seamos líderes que vigilan su doctrina y su enseñanza!

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2 comentarios… add one

Dejar un comentario

  • Ramon lerma vazquez November 5, 2015, 4:20 pm

    El conocimiento de la palabra de dios dice por sus frutos los conoceran ,?a quien?a los que practica la religion verdadera
    Por eso debe ser congruente nuestra manera de vivir como cristianos

    Responder
    • Felipe Canarsky November 7, 2015, 10:09 pm

      ¡Amén!

      Responder