Es fácil empezar a andar con Dios. Muchos lo hacen. Más difícil es terminar la carrera bien. La historia del rey Salomón nos sirve de ejemplo y advertencia del peligro de no terminar bien. En este mensaje vemos como Jesús nos ayuda a perseverar en este camino.
Todos tenemos la tendencia de empujar, manipular y forzar nuestra propia voluntad. Servimos a un Señor quien dejó lo suyo para amar, servir y rescatarnos. En este mensaje, aprendemos a ser más como Él.